Toda una vida II
Hoy, 16 de Junio de 2007, parece que ha estallado la guerra civil en Palestina. Desconozco las causas, pues los telediarios sólo se encargan de insensibilizarnos mostrándonos imágenes de niños con miembros amputados. A las televisiones sólo les interesa mostrar imágenes violentas que vendan, no aclarar qué es lo que pasa. Intentan que lo veamos como algo lejano, meternos miedo para que cuando nos crucemos con algún hombre parecido a los de la tele (pues todos son iguales), o cuando subamos al metro y veamos a “uno de ellos”, le miremos con aversión y odio, como si estuviera contaminando nuestra sociedad perfecta y no tuviera porqué estar aquí.
Cuando encienda la televisión y vea a niños llorando o a madres y padres desconsolados pidiendo ayuda en Palestina, en Irak o en cualquier otro punto conflictivo del planeta, no estaré viendo a desconocidos que viven en un infierno lejano geográficamente. Estaré viendo a mi abuela y a su hermana pequeña llorar de miedo e incertidumbre en Toledo, al ver cómo las balas y las bombas de “los malos” arrancan la vida de sus compañeros de juego. Y cuando mañana vaya a casa de mi abuela a acostarla a o cambiarla de silla, y vea de nuevo su mirada perdida y sus ojos marcados y carentes de brillo, no estaré viendo a Carmen Campos Aragonés, tristemente estaré viendo las caras desencajadas de personajes anónimos que cometieron el error de nacer en un tiempo y en un espacio equivocados y cuya existencia sólo sirve para engrosar los datos y estadísticas que escupen los telediarios del resto del mundo.
Hoy me siento triste, culpable quizás, de estar en un donde y un cuando privilegiados. Nunca me sentí valenciano, español pocas veces. Pero siempre he sido consciente de la suerte que tengo de vivir en este donde y en este cuando, así como de las circunstancias de las que goza mi familia. Hay muchas cosas que no entiendo, hay muchas que no me gustan, no sé si me sobran o me faltan las palabras…
Extraña especie, extraño mundo…