Saturday, July 28, 2007

CENCI6

El gran ItoCuaz me dio la posibilidad de escribir ocho cosas sobre mí mismo. Tarea que espero no desaprovechar. Las normas son las siguientes:

1. Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo
2. Además de las 8 cosas, tiene que escribir en su blog las reglas.
3. Por último tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog.
4. Por supuesto, no hay que olvidar dejarles un comentario - que han sido seleccionadas para este juego

1.- He nacido en Valencia, España, lo cual no quiere decir que sea ni valenciano ni español. Hay muchas cosas de aquí que no me gustan, muchas otras que desconozco y muchas más que aprecio y valoro y echaría enormemente de menos si alguna vez en la vida tuviera que marchar lejos a vivir.

Vivo, por tanto, en un país y en unas condiciones que creo envidiables para muchos seres humanos de este planeta. Y también para muchos otros seres humanos con quienes cruzaría la mirada todos los días por la calle si no fuera porque prefiero evitarlos…

2.- Físicamente soy alto (más o menos)… digamos que estoy entre 1,95 y 2,00 m. y así me ahorran actualizar mi ficha si pego un último estirón, cosa que tristemente no descarto. Nunca (y cuando digo nunca quiero decir muy pocas veces, ya que siempre hay baches en el camino) me he sentido mal conmigo mismo por mi cuerpo. Muy pocas veces me he sentido distanciado por tener un físico “diferente”. El hecho de haber jugado a baloncesto desde los 4 años me ha ayudado mucho en ese aspecto, ya que me ha hecho ver una utilidad y una ventaja en lo que muchos considerarían un defecto. También he pensado mucho en que tener un físico imponente me ayuda a la hora de ganarme el respeto de los demás, aunque a la espalda digan lo que digan (ya les pillaré)…

3.- Pero los que hablan a la espalda por mí pueden seguir haciéndolo, el mayor desprecio dicen que es no hacer aprecio. Mi gente no creo que hable mal de mí a espaldas ,aunque a veces les dé motivos para hacerlo, jeje. Los que yo considero amigos dicen las cosas a la cara, porque tienen confianza unos con otros y lo que es más importante, la tienen con ellos mismos. A lo largo de mi vida he pasado por rachas muy diferentes, he estado a veces cercano y a veces distante de los que hoy considero mis amigos. Pero después de haberme alejado para poder ver la situación desde todas las perspectivas, he descubierto quiénes son aquellos con los que quiero seguir creciendo y compartiendo momentos inolvidables.

4.- El baloncesto ha sido y es una parte fundamental en mi vida. El hecho de entrenar a baloncesto entre tres y cuatro días semanales me ha “quitado” mucho tiempo que podría haber dedicado a otros menesteres, como salir con amigos, pero no lo cambiaría por nada. En estos 15 años que he estado jugando a baloncesto en el equipo del colegio he mejorado mucho técnica y personalmente. El trabajar con y para un colectivo te hace ver que tus acciones repercuten positiva o negativamente en los que te rodean. Sinceramente, soy incapaz de imaginar mi vida sin un alto contenido baloncestístico (que inculto que es el word que no reconoce el vocablo baloncestistico jaja)

5.- Otro de los pilares fundamentales en mi vida han sido (y espero que siempre sea) Los Simpsons®. Desde que con 10 u 11 años descubriera las diabluras de Bart, las imbecilidades de Homer y las frases fuera de lugar de los personajes secundarios (todos ellos con una psicología muy definida y trabajada) me sentí atraído hacia esa serie de humor que posteriormente descubriría que realizaba una clara crítica a la sociedad estadounidense, de la que tristemente cada día estamos más cerca… Fue lo primero que despertó mi lado rebelde, me abrió los ojos y me hizo ver que hay cosas que no funcionan y ante las que no podemos permanecer impasibles.

6.- Ya con 14 o 15 años descubrí casualmente la música rap, el tercer pilar fundamental en mi vida. Estaba en un campus de baloncesto en Teruel y cuando nos duchábamos, siempre había un chico (Carlos, Mike para los amigos) que se llevaba un radiocd y lo enchufaba en la otra cara de la pared de las duchas, ósea en los lavabos. La cuestión es que a nadie parecía importar esa “música” lúgubre y sostenida por una línea de bajos muy barroca al son de la cual vomitaba palabras un hombre que parecía poseído. Fui a mirarme al espejo después de ducharme y un amigo me dijo que prestara atención a la letra, que tenía razón en muchas de las cosas de las que hablaba. El tema que me cambió la vida era Chico Problemático de Nach. Hablaba de la educación de los jóvenes, de la confusión en la que viven muchos jóvenes que sienten miedo y recurren a la violencia para intentar salir adelante.

Me pasé todo el viaje de vuelta a casa pensando en aquella “canción”, y en que me sentía atraído por aquel mundillo y aquel rapero cuya imagen conocería tres años después. La sorpresa fue mayúscula cuando al llegar a casa mi hermano mayor que también había asistido al campus puso el disco Poesía Difusa en el que se encontraba la canción citada. Mira lo que me ha regalado Mike, me dijo.

7.- A raíz de aquello empecé a ver todo de otra manera. No cesé de descargarme canciones de aquel hombre de quien tan solo sabía el nombre artístico. Después abriría más mis miras y empezaría a descargar cualquier tema de rap español que apareciera en el emule. Tras escuchar más de 600 canciones de tan sincero y peculiar género musical me decidí a dar mis primeros pasos como escritor. Quería escribir mis propios temas de rap, criticar lo que no me gustaba y vomitar palabras en un micrófono al son de un bombo y una caja. Fueron mis difíciles 16 y 17 años en los que descubrí la ética y la filosofía en el colegio, asignaturas impartidas por el gran Juan Tormo, el mejor profesor que he conocido en mi vida.

8.- Y ahora me tienen con 18 años, camino de los 19 (en agosto en los mejores cines :D), escribiendo rimas cuando me viene la inspiración, soñando con sacar algún día un disco de rap sin necesidad de cagarme en la madre de nadie…Con los 18 abrí mi primer blog (elpoderdelaescritura.blogspot.com) en el que publiqué algunos escritos que definían mi estado de ánimo, sin más intención que conocer a gente cuya fuente de energía sea escribir y que también vea el mundo alejado de la rutina y la borreguez que nos arrastra. Ahora me hallo trabajando en BOLI Y PAPEL. El nombre del blog viene de una cación del mismo título de El Chojin en la cual demuestra lo importante que es escribir para él. Para mí boli y papel son básicamente las reflexiones de un tipo raro, que muestra por escrito lo que es incapaz de decir. Un tipo que a veces siente como explota por dentro y es incapaz de llorar porque (mal) gastó sus lágrimas durante la adolescencia. Creo que son mis reflexiones, mi espada y mi escudo, lo más cercano a la felicidad que tengo: BOLI Y PAPEL.

No sé que más decir, no envío la tarea a nadie porque creo que los blogueros con los que tengo relación son más bien pocos y ya han llevado a cabo esta tarea. He insistido a muchas personas en que escribieran, en vista de lo mucho que me ayudó a mí, pero casi todos coinciden en que no tienen tiempo, que no valen para escribir…y yo me pregunto: ¿para qué nos enseñan a escribir en el colegio si luego somos incapaces de plasmar nuestros propios pensamientos y sentimientos en un papel? Animo a todo el que lo lea a llevar a cabo esta tarea aunque sea para sí mismo, sin que nadie más lo lea. Verán cuántas cosas habían olvidado de su vida y serían incapaces de vivir sin ellas.

Bueno pues en resumen esta es mi historia, la vida de

(…)

Un adolescente prodigio e insulso

Que siempre llegó tarde

Cuyo corazón arde

Y alberga sentimientos confusos

Intro - Sentimientos Confusos (2006)

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23 - 7 - 2006 (Segunda parte)

(…)

Desperté medio aturdido, no podía creerlo pero el sol había salido, se había levantado antes que yo. Era una pesadilla hecha realidad; la alarma del Ministerio de Trabajo no había sonado en mi celda. Temeroso por el mal día que me esperaba, y molesto al mismo tiempo, me acerqué al centro de mandos de mi celda para ver cuál era el problema: la alarma había sido desprogramada manualmente y, lo que es peor, mis escritos habían desaparecido.

Comuniqué con la operadora y le pedí que me conectara con el Centro de Planificación Familiar en el que yo trabajaba (y hago bien en utilizar el pasado). Descolgó directamente el director Skinner. Le informé de lo sucedido, bueno al menos de lo que recordaba y podía salvarme, pero de nada sirvió. Le anuncié que estaba consternado y que me tendría allí en menos que canta el despertador del Ministerio a las 6 de la mañana. De nada sirvió. Debo reconocer que no era la primera vez que llegaba tarde, pero sí la primera vez que las causas era ajenas a mi voluntad. En otras ocasiones, había llegado con un notable retraso por averías en mi transportador de personal que, por si no lo sabéis, me transporta directamente de mi celda al Centro, pero bueno de esto me está prohibido hablar así que ya os lo comunicaré en otro momento.

No me está prohibido, creo, contaros que en una ocasión equivoqué las coordenadas y aparecí en el centro de natalidad. Allí las parejas homologadas reciben un bebé o más, dependiendo de los puntos que hayan acumulado. Sí, en mi tiempo todo funciona por puntos: desde los carnets de conductor de naves de las que me está prohibido hablar, hasta la adquisición de bebés para formar colectivos en los bloques familiares. Aquel día y en aquel momento de censurada - todavía no está prohibida pero se ve con malos ojos- vergüenza fue cuando conocí al Profesor Bergstorm. Por sus rasgos faciales pude advertir que manifestaba y era portador de los genes propios de un colectivo maltratado por la humanidad en otros tiempos. Tiempo atrás, antes incluso de que Winston Smith comenzara si quiera a dar sus primeros pasos, se produjo en la Tierra, más concretamente en una región conocida como Europa, un exterminio absoluto de un grupo de humanos que solo tenían en común su religión, algo que como podréis advertir está prohibido en mi tiempo. Este colectivo fue casi aniquilado, y digo casi porque ejércitos de muy diversos países acudieron en ayuda de este colectivo protagonizando la que llamaron Segunda Guerra Mundial.

Ahora no hay guerras. Ni revueltas tampoco. ¿Por qué iba a haberlas?, me pregunto. Los ingenieros estatales se preocupan de velar por el equilibrio y la paz y seguridad nuestra. Por ello hay instaladas cámaras de vigilancia que captan cualquier movimiento y susurro en todas los pasillos y ascensores de todos los pisos de la mayoría de bloques de la ciudad. Recuerdo que comenzaron instalándolas en calles, unos caminos estrechos y asfaltados de petróleo y carentes de una buena iluminación y condiciones sanitarias óptimas. Nadie transitaba por esos caminos dejados de la mano de los ingenieros. Son muchas las leyendas extendidas entre la población que narran historias horribles de gente que se atrevió a salir solo al exterior en horas nocturnas. A raíz de la instalación de estas cámaras de vigilancia, que captan cualquier susurro y movimiento en los más recónditos lugares, la seguridad y tranquilidad de la población ha ascendido de manera inusual. Todas esas leyendas que me aterraban cuando era niño perduran, pero hay que ser muy borrego para creerlas. Respecto al avance tecnológico, todo apunta a que acabarán instalando cámaras de seguridad también en las celdas, tanto en las individuales como en las familiares, porque los Ingenieros de la Seguridad Ciudadana son gente superior, que siempre vela por nuestra tranquilidad y piensan y actúan en beneficio del equilibrio.

¡Qué dios les bendiga mientras no le prohiban ejercer a él también!

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Monday, July 23, 2007

23 - 7 - 2006

(…)

Soy un joven con cierta experiencia en eso que los humanos llaman vivir. En su escala de medición del tiempo no alcanzo aún los 18 años, edad a partir de la cual puedo (además de muchas otras cosas) participar activamente en la vida política del ESTADO. No tengo obsesión ni prisa por cumplir años y comenzar mi propia vida; simplemente la tengo por aprovechar cada día, pues soy consciente de mi inconsciencia sobre el tiempo que me queda. También sobre el que llevo aquí, pues aunque mi memoria me recuerda unas sensaciones y momentos vividos (poco vívidos, por cierto) bien podrían haber sido ahí implantados previamente. Son recuerdos muy claros en ocasiones y borrosos, confusos e incluso contradictorios en muchas otras. Pienso que los ingenieros de la memoria se podrían haber esmerado un poco más, pero bueno. Entiendo que son gente que trabaja mucho, pues la población se ha triplicado desde que era la tercera parte de la actual, y abarca una extensa superficie (mínima si se tiene en cuenta el espacio conocido), tal como recuerdan los medios.

De pronto me percato de que son más de las horas en las que nos está permitido dedicarnos a tareas de esparcimiento como escribir, aunque somos pocos los que lo hacemos. Nos obligan a descansar para que podamos rendir durante las horas diurnas y los días laborales (seis a la semana, exceptuando el llamado domingo, día de libertad obligatoria para hacer lo que queramos y poder descansar para empezar con fuerzas la nueva semana. Los ingenieros del trabajo son gente muy buena que siempre piensa en nuestro bien. Nos está prohibido decir lo que nos prohiben, pero lo hacen por nuestro propio bien. Supongo que es tarea imposible anotar todo lo que nos está prohibido y prefieren evitarnos el esfuerzo y la pérdida de tiempo.

Un nuevo sobresalto se produce en mi bloque, apago rápidamente la luz y contengo la respiración para evitar cualquier evidencia que me delate. Es la celda del señor Bergstorm, me lo temía… Recuerdo (posiblemente lo recuerde por no haber tomado la medicación)… ¡MIERDA! Le han pillado por mi culpa, el test obligatorio de los lunes, seguro que le han detenido por eso, vieron en mi memoria nuestra conversación clandestina y… Se oye ruido cerca de mi celda…

Pillado de improviso, con las manos en la masa. Es uno de los guardianes del orden que vigilan el centro a estas horas - también en horas anteriorers y por supuesto en las que vendrán después-. Me mira tras sus estrafalarios objetos y accesorios que ocupan su rostro y forman parte de su uniform. Yo le devuelvo la mirada a unas gafas en las que puedo verme reflejado. Observo el miedo en mis propios ojos…

- Acompáñeme - Una voz metálica llena el habitáculo-

Yo, atenazado por el miedo, trato de aparentar firmeza y le respondo con una pregunta:

- ¿Qué problema hay con el profesor Bergstorm?

Intuyo que el guardia no ha puesto muy buena cara ante mi arrogante pregunta porque se dispone a utilizar instrumentos de alta tecnología para reducirme de los que me está prohibido hablar.

- Se lo ruego, - haciendo uso de mis estudios de psicología, pongo en marcha un plan que es seguro mi último cartucho- usted no es como ellos…

De nuevo me corroe la curiosidad, pues daría algo (no se me ocurre nada en concreto) piensen ustedes algo. ¡Ah, ya lo tengo! Vaya, me está prohibido decirlo… Bueno la cuestión es que la cara de ese hombre en aquel instante era la clave de si mi plan había funcionado… Con el tiempo conocería la respuesta.

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Wednesday, July 18, 2007

Me siento un miserable…

Me siento un miserable cuando veo que ha concluido mi primer año de universitario y compruebo que, un año más, disto mucho de haber dado mi máximo en los estudios.

Me siento un miserable cuando despierto a las 11 o a las 12 de la mañana y carezco de motivación para afrontar un día más, y bien podría pasarme todo el día en la cama dándole la espalda al mundo.

Me acuesto para dormir, pero ¿para qué me levanto? Juaninacka

Me siento un miserable cuando me tumbo en el sofá a ver la tele y me engancho con cualquier programa o serie vacío de contenido sólo para no pensar ni tener que aguantarme a mí mismo.

Encuentro la televisión muy educativa, cada vez que alguien la enciende me retiro a mi habitación a leer. G. MARX

Me siento un miserable cuando salgo a la calle y noto que me escuecen las miradas de los demás transeúntes. Hacen que me note extraño al andar, como si estuviera fuera de “mi sitio” y cada paso nuevo se convierte en un último esfuerzo por escapar de sus miradas.

Gente que me odia me sonríe y me saluda cuando sé que solo quieren que me hunda. CHOJIN

Me siento un miserable cuando necesito estar conectado al mp3 como un electrodoméstico a la red eléctrica, y la música se convierte en mi fuente de energía. Cuando necesito dormir enchufado al maldito reproductor para que mis ideas locas y mis penas no me golpeen, y al levantar me calzo los cascos para intentar olvidar que estoy peleado con el mundo.

Me siento un miserable cuando veo que me hundo moralmente y quiero seguir hundiéndome hasta tocar fondo. Cuando doy tiempo e importancia a la tristeza y logro que se vaya por donde vino al asimilar que es parte de la vida y una emoción que, al igual que el resto, necesita ser comprendida y asimilada. Cuando pienso que como no estoy rodando ningún anuncio de dentrífico ni soy un famoso que viva de su imagen, puedo no engañar a nadie y pasarme semanas sin sonreír si hace falta.

Me siento un miserable cuando me siento diferente del resto, un genio loco (valga la redundancia) que piensa que cada persona es única, un mundo perfecto que deberíamos conocer y preservar. Cuando compruebo que hay quien tiene miedo de mostrarse como es, quizás porque no se conoce, quizás por miedo a no encajar; y trata de agradar al resto imitándoles o siguiendo los cánones restrictivos que fija una sociedad guiada por la estética y oprimida por la publicidad y el consumismo.

Me siento un miserable cuando veo que exploto por dentro, que quiero llorar pero no puedo. Cuando recuerdo que olvidé cuando fue la última vez que reí como un niño sin motivo durante horas.

Me siento un miserable cuando descubro que vivo encadenado a un cuaderno, que es mi única vía de escape para encontrarme a mí mismo, de quien paradójicamente a veces quiero huir.

Me siento un miserable cuando reconozco que quiero publicar este escrito en mi blog y que valoro enormemente los comentarios de todos aquellos (no más de 5 XD) que me leen. Cuando descubro que necesito leer sus comentarios y palabras de admiración y/o lástima y quisiera ser la mitad de buen escritor que Ito o Enzo, por citar a dos blogueros.

Me siento un miserable cuando compruebo que al hablar sólo digo gilipolleces y que cambiaría mi lengua por una pluma.

Me siento un miserable cuando observo que soy humano, que tengo mis vicios y mis virtudes. Cuando advierto que siento un odio irracional hacia la gente, pero una extraña curiosidad por conocer a cada persona que puebla este insignificante trozo de materia llamado Tierra.

Me siento un miserable cuando veo que el mundo se va a la mierda. Cuando noto que hay guerras, hambrunas, familias rotas, pobreza extrema, niños cuya infancia les fue vetada… y multitud de ONG’s tratan de arreglarlo y dejo que una voz interior tome el mando convenciéndome de que son un timo y de que un pequeño gesto no cambiaría el mundo.

Me siento un miserable y un hipócrita cuando me quejo de los fallos y errores de los demás y luego cruzo la calle con el semáforo en rojo, por donde me sale de los mismísmimos, pongo la música a un volumen inadecuado…y mi mano derecha es incapaz de controlar a la izquierda.

Me siento un miserable cuandono compruebo que no sé de qué partido político soy, a pesar de estar estudiando ciencias políticas. Cuando recuerdo que empecé el bachillerato sin saber lo que era una república, cuando desconozco mis inclinaciones políticas y vivo en una idea reduccionista y pesimista que tacha a todos los políticos de corruptos e ineptos.

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. GROUCHO MARX

Me siento un miserable cuando no sabría responder si soy creyente, ateo o agnóstico; y pienso que si respondiera hoy, quizás mañana hubiera cambiado mi respuesta. Cuando me miro a mí mismo y descubro que iré al infierno seguro, porque rezar tímidamente en periodo de exámenes no sirve…

Me siento un miserable cuando estoy con mis amigos, me río con ellos, hablamos de cosas serias y en la soledad de un folio compruebo que me siento vacío. Que quizás no haya dado todo lo que debería haberles dado. Cuando pienso que si mañana muriera habría sido incapaz de decirles lo mucho que les aprecio y que son una columna fundamental en mi vida.

Me siento un miserable cuando suenan tres campanadas en la noche que comprueban que soy un freekie, un tipo raro que acuchilla un folio para verter en él sus sentimientos y desgracias.

Me siento un miserable cuando paso de ver las noticias y no quiero seguir escuchando lo mismo día tras día: Guerras en Oriente Próximo, accidente de tren en la India, violencia familiar en tal punto del país, el entrenamiento del Real Madrid…Cuando me siento defraudado con los medios de comunicación y no los entiendo y pienso que en este mundo de ladrones se tienen que dedicar a poner lo que venda y guste al público, sin ninguna moral de por medio.

Pero me siento bien conmigo mismo cuando sé que si tuviera un espejo enfrente vería una leve sonrisa y una mirada burlona en el rostro de un joven que se siente fuerte e invencible después de desnudarse y mostrar sus debilidades. Vería a un tío raro que sonríe a la tristeza, pero no la rehuye. Vería a un chico con la autoestima por las nubes después de autoflajelarse y compadecerse de sí mismo. Después de escribir con el alma y con sinceridad, no hay mejor espejo que el mismo folio. Quisiera concluir realizando un paralelismo con la conocida frase de Sócrates:

Sólo sé que soy un miserable, pero el hecho de saberme miserable me hace menos mísero que la inmensa mayoría.

Posted by cenci6 at 10:26:29 | Permalink | Comments (7)

Encerrado en un folio

Yo paso de sonreír, sinceramente no vale la pena

Paso de la televisión y de que me esclavicen sus cadenas.

Prefiero irme al cuaderno y atormentarlo con poemas.

Poemas que nadie escuche, poemas que nadie entienda.

El cuaderno está mustio, ya apenas resiste

Si cada día mancho sus folios con métricas más tristes.

Si cada vez que agarro un bolígrafo sin remediarlo tiembla

Es el escenario de una batalla entre tristeza y poeta.

Una lucha que tiene lugar en las entrañas de este hombre

De múltiple personalidad, cenci6 de sobrenombre.

Para quien no lo conozca es el gigante del rap

Otro tipo cualquiera a quien las dudas atormentan.

Y qué más me da, si tengo un boli y un papel

Para soltar todas mis mierdas encerrado en mi kel

En un constante invierno, prisionero del cuaderno,

Viviendo en un infierno a cada segundo voy muriendo.

Sin saber qué hacer, ni cómo encauzar mi vida

Sin saber porqué hice emigrar a mi sonrisa

Sin saber porqué hice llorar a quien me quería

Sin saber porqué pensé que no me entenderían.

Sin saber porqué una lágrima recorrió mi cara

Sin saber porqué fue de esperanza llamarada

Sin saber porqué este joven se hizo emecé

Sin saber qué hacer, escribí y recuperé la calma.

Sin saber porqué volví a sentirme humano

Cuando saqué un papel y un boli abrazó mi mano.

Sin saber qué hacer, me desahogué y vertí mis penas

Sin pensar que aquel papel se convertiría en mi condena.

Ignoraba que de aquel folio dependía mi cordura

Yo lo alimentaba con poemas y él disipaba mi odio.

Le contaba mis penas, mis alegrías y mis dudas

Y así fui escapando día a día a la locura.

Sería un príncipe si no escribiera con boli negro,

Pues es mi sangre no la tinta la que pinta mi cuaderno.

Mi estirpe son mis folios, gracias a ellos no muero

Hacen que fluya mi odio como agua por el Duero.

Que son mis letras mi tesoro, que es el rap mi libertad

Mi ley el poder de la escritura, mi única cura rimar.

Que ahora estoy de vuelta y sinceramente paso de todo

Discípulo del Titó escribo encerrado en un folio.

Sin saber qué hacer, ni cómo encauzar mi vida

Sin saber porqué hice emigrar a mi sonrisa

Sin saber porqué hice llorar a quien me quería

Sin saber porqué pensé que no me entenderían.

Sin saber porqué una lágrima recorrió mi cara

Sin saber porqué fue de esperanza llamarada

Sin saber porqué este joven se hizo emecé

Sin saber qué hacer, escribí y recuperé la calma.

Me encantaría escribir cada segundo de mi vida

Me encantaría hacer cambiar de opinión al suicida

Me encantaría poder curar con mis versos el SIDA

Ojalá cuando me fueran bien las cosas pudiera guardar partida.

Soy un joven condenado a escribir para poder sobrevivir

Soy un chico que en un folio encuentra su única salida

Soy un poeta urbano, hay quien me llama MC

Que en este cuaderno encontró su única guarida

Escribo estas letras para levantar mi ánimo

Con el paso del tiempo quizás me digan [eres un clásico]

No creo que por estar en la luna me llamen lunático

Solo soy otro francopoeta que dispara rimas desde su ático.

Dejando a un lado los estudios, dejando bien claro a quien repudio

Actuando de forma autodidacta como Arma Blanca y Harry el Sucio

Hoy me hallo con un boli, es mi único tesoro,

En el aire flota un rap que puede causar destrozos.

Nadie puede callarme, nadie puede obligarme

nadie puede alcanzarme y eso que camino cojo.

Con un cuaderno en mi mochila, con mil rimas en mi cabeza

para llegar hasta la cima, imprescindible tener destreza.

 

Perseguidor del beso sincero, dominador del perfecto verso

Escritor que se evade del mundo en el que vive inmerso.

Político apolítico, sociólogo insociable,

Si es una batalla contra mí mismo, nadie puede echarme un cable.

 

Sin saber qué hacer, ni cómo encauzar mi vida

Sin saber porqué hice emigrar a mi sonrisa

Sin saber porqué hice llorar a quien me quería

Sin saber porqué pensé no me entenderían.

 

Sin saber porqué una lágrima recorrió mi cara

Sin saber porqué fue de esperanza llamarada

Sin saber porqué este joven se hizo emecé

Sin saber que hacer, escribí y recuperé la calma.

 

Posted by cenci6 at 09:05:34 | Permalink | Comments (1) »