Te echo de menos.
Echo de menos mi infancia.
Echo de menos el colegio.
Echo de menos la adolescencia…
Echo de menos mi vida.
Echo de menos que las cosas tengan sentido.
Echo de menos pasarme horas buscándole un porqué a todo.
Echo de menos inventarme porqués para saciar mi sed de justificación total.
Echo de menos olvidarme voluntariamente de que no existen verdades.
Echo de menos pensar menos y echo de más pensar más.
Echo de menos escribir poco, y llorar lágrimas densas.
Echo de menos reír a carcajadas.
Echo de menos a mis hermanos.
Echo de menos la inocencia de la infancia.
Echo de menos dormir bien.
Echo de menos a mis compañeros del colegio.
Echo de menos el patio.
Echo de menos a los profesores y las riñas con ellos.
Echo de menos las bromas y los ruidos que hacíamos en clase.
Echo de menos la libertad.
Echo de menos los abrazos.
Echo de menos mis primeros escritos.
Echo de menos la satisfacción personal.
Echo de menos los sueños cumplidos.
Echo de menos a Nina.
Echo de menos a mi abuelo.
Echo de menos a Dios.
Echo de menos la fe en algo que no sea el escepticismo.
Echo de menos la oración.
Echo de menos las pesetas.
Echo de menos las comidas en casa de mi abuela.
Echo de menos la magia.
Echo de menos la Navidad.
Echo de menos no conocerme.
Echo de menos a papá.
Echo de menos la ignorancia.
Echo de menos el futuro.
Echo de menos a mamá.
Echo de menos mis juguetes, mis libros, mi ropa, mis coches, mis muñecos…
Echo de menos la paz interior.
Echo de menos las canciones de antaño.
Echo de menos ser nadie.
Echo de menos ser famoso y olvidarme de quién soy para interpretar un papel.
La echo de menos a ella, y a ella, y a ella, y a ella, y a ella.
Echo de menos dormir abrazado al móvil, esperando un SOS o una llamada encontrada…
Echo de menos largas conversaciones por msn.
Echo de menos los almuerzos.
Echo de menos a mi primer equipo de baloncesto.
Echo de menos los horarios, las ventanas, las perchas, las tarimas, las pizarras, las tizas, los borradores, los diccionarios, los pupitres, las sillas, los profesores… en definitiva, todo aquello que se puede romper, tirar contra un compañero o encontrarle un nuevo y original uso o aspecto.
Echo de menos la gomina.
Echo de menos las cenas
Echo de menos los cumpleaños.
Echo de menos los balonazos.
Echo de menos el primer día.
Echo de menos el segundo día.
Echo de menos el último día.
Echo de menos la campana.
Echo de menos el papel de plata.
Echo de menos los partes y expedientes.
Echo de menos las notas.
Echo de menos la cara y las risas de Jorge, y de Juan, y de Javi, Mario, Julio, Pablo, Héctor, Álex…
Echo de menos las lágrimas del suspenso.
Echo de menos las orlas con las fotos de “los mayores”
Echo de menos la secretaría.
Echo de menos el enamoramiento.
Echo de menos la soledad.
Echo de menos las vacaciones, el verano, el descanso, el sentido de las fiestas.
Echo de menos mi primer bigote.
Echo de menos mi primer reloj.
Echo de menos entrar 24 alumnos a la vez en clase, dándonos capones, puñetazos y patadas y riéndonos en la cara del profesor.
Echo de menos las preguntas de Aleix.
Echo de menos las distancias largas.
Echo de menos mi primera casa.
Echo de menos comer San Jacobos.
Echo de menos jugar en la playa.
Echo de menos a la pediatra.
Echo de menos las matemáticas.
Echo de menos el uniforme del colegio.
Echo de menos las excursiones, viajes y convivencias.
Echo de menos el recreo.
Echo de menos madrugar y estar descansado.
Echo de menos la música.
Echo de menos no morderme las uñas.
Echo de menos el Barcelona de Ronaldo, Anderson, Giovanni, Luis Enrique, Figo, Guardiola, Abelardo, Sergi, Nadal, Amor, Ferrer, Vitor Baia…
Echo de menos el Barça de Jasickevicius, Roberto Dueñas, Rentzias, Pau Gasol, Alston, Digbeu, De la Fuente…
Echo de menos la colección de cromos de futbolistas.
Echo de menos jugar contra Víctor Claver y “defenderle”.
Echo de menos los tiempos en los que los árbitros pitaban los pasos de salida.
Echo de menos a EnzoAntonio. Un gran hombre y maestro, a quien admiro y respeto.
Me he hecho de menos…